Se matará una langosta de un kilo, introduciendo la hoja de un cuchillo en la hendidura, en la mitad de los ojos, debajo de estos, recogiendo en un plato la sangre; luego se divide en rodajas a lo ancho, empezando por la cabeza.
Poner aceite y manteca en una cacerola, dos cebollas y cuatro zanahorias, muy finamente picado todo, dejándolo dorar, agregando la langosta y, seguidamente, un vaso de coñac, flambearlo, añadiendo, cuando se consuma el alcohol, un manojo compuesto de puerro cortado, una ramita de perejil, una hojita de laurel, una zanahoria y media cebolla. El manojo estará atado con un alambre.
Luego añadiremos medio kilo de tomate, que previamente habremos hecho, con dos copitas de vino de jerez y una cebolla, una cucharadita de jugo y un poco de sal, nuez moscada y pimienta, dejando de cocer todo durante veinticinco minutos, al cado de los cuales se saca la langosta, se la coloca en un gratinador, dándole su forma primitiva, y se la introduce en el horno algunos minutos cubierta por la salsa, ya pasada por un colador, acompañándose de un poco de arroz aparte.
domingo, 29 de noviembre de 2009
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario